Versículos bíblicos

20 Versiculos biblicos poderosos sobre la Sangre de Jesucristo

A veces invocamos la sangre de Jesús sin siquiera entender lo que ha adquirido para nosotros, o sin entender su poder. Hay poder en la sangre de Jesús! Aquí hay 20 cosas que la sangre de Jesús ha hecho por nosotros. Tome tiempo para meditar en estos versículos. Dígaselos una y otra vez a usted mismo. La preciosa sangre de Jesús que ha sido derramada por nosotros es la llave que abre la Puerta a todas las bendiciones espirituales que Dios nos ha dado en Cristo.

1. Gracias a la sangre de Jesús, nuestros pecados son perdonados.

Porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. (Mateo 26:28).

2. La sangre de Jesús da vida a los que la consumen.

Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. (Juan 6:53)

3. La sangre de Jesús nos permite habitar en Jesucristo, estar en comunión con Él.

El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. (Juan 6:56).

4. La sangre de Jesús es el medio por el cual Jesús compró la Iglesia.

Tengan cuidado de sí mismos y de todo el rebaño sobre el cual el Espíritu Santo los ha puesto como obispos para pastorear la iglesia de Dios,[a] que él adquirió con su propia sangre. (Hechos 20:28)

5. La sangre de Jesús es el medio por el cual Jesús se convierte en nuestra expiación por fe.

Dios lo ofreció como un sacrificio de expiación[a] que se recibe por la fe en su sangre, para así demostrar su justicia. Anteriormente, en su paciencia, Dios había pasado por alto los pecados. (Romanos 3:25)

6. La sangre de Jesús nos justifica y nos salva de la ira.

Y ahora que hemos sido justificados por su sangre, ¡con cuánta más razón, por medio de él, seremos salvados del castigo de Dios! (Romanos 5:9).

7. La sangre de Jesús nos redime personalmente.

En él tenemos la redención por su sangre, la remisión de los pecados, según la riqueza de su gracia (Efesios 1:7); (1 Pedro 1:18-19; Apocalipsis 5:9).

8. La sangre de Jesús nos acerca a Dios, a nosotros que antes estábamos lejos de Dios.

Pero ahora en Cristo Jesús, a ustedes que antes estaban lejos, Dios los ha acercado mediante la sangre de Cristo. (Efesios 2:13).

9. La sangre de Jesús nos da paz y nos reconcilia con Dios.

Y, por medio de él, reconciliar consigo todas las cosas, tanto las que están en la tierra como las que están en el cielo, haciendo la paz mediante la sangre que derramó en la cruz. (Colosenses 1:20).

10. La sangre de Jesús obtuvo la redención eterna para nosotros.

Entró una sola vez y para siempre en el Lugar Santísimo. No lo hizo con sangre de machos cabríos y becerros, sino con su propia sangre, logrando así un rescate eterno. (Hebreos 9:12).

11. La sangre de Jesús purifica nuestra conciencia de obras muertas para que podamos servir al Dios vivo.

Si esto es así, ¡cuánto más la sangre de Cristo, quien por medio del Espíritu eterno se ofreció sin mancha a Dios, purificará nuestra conciencia de las obras que conducen a la muerte, a fin de que sirvamos al Dios viviente! (Hebreos 9:14).

12. Es el medio por el cual accedemos al lugar santísimo. Gracias a la Sangre de Jesús podemos ir a Dios con confianza.

Así que, hermanos, mediante la sangre de Jesús, tenemos plena libertad para entrar en el Lugar Santísimo, 20 por el camino nuevo y vivo que él nos ha abierto a través de la cortina, es decir, a través de su cuerpo; 21 y tenemos además un gran sacerdote al frente de la familia de Dios. 22 Acerquémonos, pues, a Dios con corazón sincero y con la plena seguridad que da la fe, interiormente purificados de una conciencia culpable y exteriormente lavados con agua pura. (Hebreos 10:19-22)

13. La sangre de Jesús aboga a nuestro favor en el cielo, ante el trono de Dios.

Por el contrario, ustedes se han acercado al monte Sión, a la Jerusalén celestial, la ciudad del Dios viviente. Se han acercado a millares y millares de ángeles, a una asamblea gozosa, 23 a la iglesia de los primogénitos inscritos en el cielo. Se han acercado a Dios, el juez de todos; a los espíritus de los justos que han llegado a la perfección; 24 a Jesús, el mediador de un nuevo pacto; y a la sangre rociada, que habla con más fuerza que la de Abel. (Hebreos 12:22-24)

14. La sangre de Jesús nos santifica.

Por eso también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, sufrió fuera de la puerta de la ciudad. (Hebreos 13:12)

15. La sangre de Jesús nos hace capaces de toda buena obra.

El Dios que da la paz levantó de entre los muertos al gran Pastor de las ovejas, a nuestro Señor Jesús, por la sangre del pacto eterno. 21 Que él los capacite en todo lo bueno para hacer su voluntad. Y que, por medio de Jesucristo, Dios cumpla en nosotros lo que le agrada. A él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén. (Hebreos 13:20-21).

16. La sangre de Jesús nos limpia de todo pecado.

Pero, si vivimos en la luz, así como él está en la luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesucristo nos limpia de todo pecado. (1 Juan 1:7).

17. La sangre de Jesús nos libera de nuestros pecados.

Y de parte de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de la resurrección, el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos ama y que por su sangre nos ha librado de nuestros pecados, al que ha hecho de nosotros un reino, sacerdotes al servicio de Dios su Padre, ¡a él sea la gloria y el poder por los siglos de los siglos! Amén (Apocalipsis 1:5-6)

18. Nos coloca en un lugar de exención.

La sangre servirá para señalar las casas donde ustedes se encuentren, pues al verla pasaré de largo. Así, cuando hiera yo de muerte a los egipcios, no los tocará a ustedes ninguna plaga destructora. (Éxodo 12:13)

19. Él nos da la victoria.

Ellos lo han vencido por medio de la sangre del Cordero y por el mensaje del cual dieron testimonio; no valoraron tanto su vida     como para evitar la muerte.. (Apocalipsis 12:11)

Oh aleluya! Gracias Jesús por estos maravillosos beneficios que Tu sangre me da. Porque Tu sangre ha sido derramada por mí, yo soy redimido, yo soy liberado de mis pecados, justificado, purificado, santificado, apartado para Dios. Estoy reconciliado con Dios. Dios ya no está enojado conmigo. Tengo acceso a la presencia de Dios. Poseo la vida eterna, la vitalidad de Dios. Camino en la victoria y soy libre para servir al Dios vivo! Gracias, Señor!

20. “Porque la vida de toda criatura está en la sangre.” (Levítico 17:11).

Aisha

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